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domingo, 6 de diciembre de 2009

El medio para mejorar los medios

En todas las civilizaciones de la humanidad la comunicación juega un papel preponderante para el desarrollo y progreso de los pueblos; hombres y mujeres se comunican desde el tiempo de las cavernas, cuando mediante dibujos, llamados pinturas rupestres, los cavernícolas trascendían su cultura por las historias y creencias mostradas en cada forma pintada sobre la roca.

A medida que avanzan los años el desarrollo de la humanidad se hace notorio y los avances comunicacionales son más evidentes. Los primeros dibujos se convierten en letras en la escritura cuneiforme, logrando grabar signos en tablillas de arcilla; hasta inventar los medios de comunicación, con el deseo de comunicar a la sociedad los eventos de las principales polis antiguas.

Muchos años después la humanidad se sorprende con la vertiginosa carrera tecnológica, que implementa nuevas formas de comunicar masivamente, de forma rápida, práctica y oportuna. No obstante, la utilización inadecuada de la tecnología coloca a los medios de comunicación actuales, prensa, radio y televisión, en tela de juicio por la pérdida de la función social que les compete, desconociendo que la humanidad es la responsable de la conversión de las industrias culturales mediáticas, siendo nosotros mismos los promotores de la programación brindada.


Diversos autores, críticos de los medios de comunicación masiva en Colombia, como Omar Rincón o Jesús Martín Barbero, e inclusive la sociedad en general, critica los deplorables contenidos publicados, olvidando el deseo casi generalizado de ver muertos e informaciones triviales, sólo para el goce y entretenimiento, sin importar la inexistencia de trasfondo educativo y movilizador.

Para estudiar el fenómeno, es necesario comprender la realidad nacional de la prensa Inicialmente. En pleno siglo XXI pocos medios impresos mantienen la seriedad de informar verazmente, mientras otros enriquecen sus capitales con amarillismo diario, diagramando sus páginas con muertos, heridos o en su defecto desnudos.

El Espacio es sin lugar a dudas el periódico de mayor tiraje y venta en el país, no por mantener informado al pueblo, respetando la integridad de los involucrados en eventos noticiosos, sino por mostrar detalles de color, en lenguaje vulgar y sensacionalista el diario vivir de los colombianos; su compra obedece al gusto por lo mostrado inevitablemente.

Sin embargo, teniendo en cuenta lo citado por Jesús Martín Barbero (Los medios son sin duda un actor de la guerra, y a veces, pocas, son un actor de la paz), la sociedad colombiana, aún es gustosa del dolor ajeno y de las tragedias de otros. La cultura se pierde con mayor rapidez, por la indiferencia prestada, obviada para entretenerse y no educarse. Es el pueblo el edificante de la industria cultural.

En el caso local la historia no es alentadora, porque escuchar en la narración oral la necesidad de mostrar violencia en los periódicos para mantener su tiraje, es muestra de que el ocañero se interesa por el morbo de a noticia, convirtiéndose en necesidad publicar muertos para acaparar lectores.

El segundo medio para analizar en relación con la sociedad, es quien debido a la diversidad de los elementos técnicos de producción no incluye imágenes, pero nutre sus programaciones mayoritariamente con entretenimiento musical.

En la década de los treinta, cuando la radio iniciaba su auge en el país y las radio novelas imperaban en la programación, las familias se unían para compartir de las trasmisiones radiales, escuchando Arandú el rey de la selva u otros programas, realizadas por que al pueblo le gustaba.

A medida que avanzaban las tecnologías, llegando la televisión, la radio fue relegada a un segundo plano, obligando a las emisoras a modificar sus parrillas para mantener la audiencia, dejando de lado la educación de la gente, cambiándolo por el entretenimiento, en algunos casos vacío.

Llegaron los famosos programas de concurso, en los que las amas de casa por medio de llamadas telefónicas interactuaban con los interlocutores para recibir beneficios de almacenes y supermercados. Fue al fin olvidada la dimensión social del medio, la población centró su atención en entretenimiento efímero, cosas de momento que alegraban la cotidianidad sin mensajes que trascendieran y trasformaban.

Para finalizar y entender la participación fundamental del hombre en la construcción de los medios masivos, se debe conocer la televisión, entendiéndola como poderosa industria comunicacional.

Con 55 años de existencia en nuestro país, la televisión en Colombia maneja programación de diversa formas, para abarcar a un mayor número de población, teniendo programas familiares, infantiles, de opinión o noticiosos.

En el campo informativo, al igual que en la mayoría de los medios, las noticias judiciales ocupan el primer puesto y es debido a que el espectador le gusta ver permanentemente la guerra que vive el país, a pesar de que es perjudicial para todos. Se muestra por que gusta y otra programación no es bien recibida.

Para citar un ejemplo, la tragedia que se escucho e todo el país, la muerte de Luís Santiago, se mostro por un lapso de tiempo extremadamente largo, despertando emoción en el público, impidiendo que se alejara de las pantallas, por el sufrimiento generalizada promovido por los canales nacionales.

A pesar de la función que debe cumplir la televisión y del manejo adecuado que se debe tener al momento de hacer televisión como lo mencionan algunos de mandamientos de Moses Znaimer, creador del canal local City TV en Toronto en 1972:

• La televisión no es un problema que se daba manejar, sino un instrumento que se debe saber interpretar.
• La mejor televisión es la que cuenta hoy, lo que sucedió con la gente y su realidad.
• La televisión habla más acerca de la gente con sus historias, que las historias en sí mismas.

El medio en el presente se limita a brindar lo que el público quiere, siendo, por consiguiente, el gusto de la población por lo brindado, la característica que impide el mantenimiento de la televisión saludable, nos sentimos a gusto y no promoveremos el cambio.

Son pocos los grupos que detallan la realidad y el mal manejo de los medios, y muchos los que por el encanto y la magia de los medios se dejan arrastrar con facilidad por los caminos que a los medios más le convienen.

Debe ser el pueblo el gobernante de sus propios rumbos, pero es la sociedad y el Estado los promotores de un cambio autónomo sin ataduras ni mediaciones. De cierta forma los habitantes muestran del dominio ejercido por los grupos pudientes.

No es culpa del pueblo la construcción que inconscientemente se hace de los medios. Es cierto que las industrias culturales muestran lo que a la comunidad le gusta, lastimosamente violencia para el caso Colombiano, y que los habitantes promueven el mantenimiento de las practicas malignas y nada constructivas, pero es en esencia un problema cuyo responsable es el sistema social del país.

Es decir, si el Estado Colombiano tuviera el deseo y las competencias de formar en las aulas ciudadanos competentes, pensantes y con posibilidad de criterio válido y responsable, no andaríamos los colombianos como los burros con ojeras a los lados, para sólo mirar hacia donde las altas clases quieren que miremos.

O, si existieran mejores condiciones económicas, la sociedad no tuviera necesidad de participar en concursos televisivos para mejorar su calidad de vida, aboliéndose concursos y programas innecesarios, mejorando el entretenimiento con programas divertidos y al mismo tiempo educativos en prensa, radio y televisión.


















Bibliografía

• http://www.mediosparalapaz.org/index.php?idcategoria=933: Jesús Martin Barbero plantea indiscutiblemente la culpabilidad de los medios en la construcción social, desconociendo la responsabilidad del pueblo y sus gobernantes. El problema no sólo es del medio, es del gobierno y de la sociedad, quienes contentos con los beneficios se olvida de exigir más y mejores medios para la construcción de sociedades progresivas.
• Libro Pantalla e Identidad, Página42. Los diez mandamientos de la televisión según Moses Znaimer creador en 1972 del canal urbano City TV en Toronto: Es necesario recordar el fin de la televisión, evaluando las falencia y descubriendo las causas. De igual forma la sociedad no es netamente culpable como se demostró a lo largo del ensayo, y por tanto hay que recordar a las industrias culturales cual es su labor, para que se crearon, impidiendo que limiten su función solamente al entretenimiento vacío y sin sentido.

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miércoles, 3 de junio de 2009

Paz para el mundo colombiano

En el país, agobiado por la violencia desde hace más de 50 años, constantemente nos acostamos y despertamos con noticias trágicas y violentas de asesinatos, muertes por tomas o atentados guerrilleros y muchos heridos por minas antipersona.

Los colombianos estamos acostumbrados a esta realidad; y por muchos años estuvimos dormidos y amedrentados por el actuar delictivo de los violentos. Sólo desde algunos años atrás, particularmente iniciada en la marcha del 4 de febrero del año anterior, despertamos nacional e internacionalmente del sueño en el que vivimos durante años como osos Hibernado.

En la actualidad son muchas las acciones que los nacionales y extranjeros emprendemos, no en la totalidad de la población por la indeferencia aún existente en la sociedad, siempre encaminadas a buscar la pacificación colombiana, iniciando con la liberación de los secuestrados; lamentablemente la realidad muestra más, más y más atentados en contra de la sociedad civil, haciendo de nuestras acciones prácticas infructuosas.


Meses atrás en el país se observa la practica de la nueva oleada delincuencial que afecta a varias regiones y departamentos del país, enlutando familias e instituciones por los homicidios perpetuados en contra de sus integrantes. Inició con la publicación y difusión de pasquines o panfletos, donde se amenazaba a diferentes grupos sociales (prostitutas, drogadictos y la población inocente que caminara por las calles después de las 10 de la noche).

La indeferencia del país, particularmente de aquellos que no sufrimos el dolor del conflicto interno, es tan grande que a pesar de la amenaza latente, continuamos nuestra vida como si nada hubiera pasado, incluso presentada en las autoridades competentes, quienes dejaron pasar las cosas con caso omiso hacia ellas, lastimosamente la frase popular “darle tiempo al tiempo”, propicio el silencio de personas hoy fallecidas.

Al respecto, el municipio de Ocaña Norte de Santander no es ajeno. Los mismos pasquines de otros lugares se difundieron por el casco urbano, enterando a la población de la realidad que se avecinaría, restándole importancia igual que siempre. En este punto las autoridades menguaban el sentir del pueblo, daban paños de agua tibia; para las autoridades todo era normal, el luto de muchos demostraba lo contrario.

Después de tantas muertes, después de tanta sangre derramada en las calles de nuestra hidalga ciudad, caracterizada por cosas maravillosas, nos damos cuenta del problema salido de las manos que poco a poco se apoderó de todos y todas; nuestras calles antes integradas por niños y personas disfrutando de las noches frescas sólo la circulan los perros callejeros, la sociedad siente miedo, los irracionales, pareciera, se apoderan de este rincón del país.

Encuentran dos personas degolladas, Tiroteo en el mercado público de Ocaña, Asesinado persona en tal o cual lugar, fueron los titulares de los medios de comunicación local que informaban las acciones de un grupo de personas al parecer irrefrenable por las autoridades competentes, encargadas de velar por la seguridad de propios y visitantes del municipio.

Lastimosamente un fallecido más, una familia más de luto tuvo que ser necesaria para despertar nosotros mismos, dándoles un jalón de orejas a las autoridades para que mostraran resultados. En el hecho acaecido el fin de semana anterior un estudiante resultó muerto y tres más heridos, todos de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña, luego del atentado perpetrado en un sector céntrico de la ciudad.

De la misma forma son las realidades de otros municipios de Colombia, donde los habitantes se acongojan por la práctica de la teoría amenazante reflejada en los pasquines.

Reflexionando sobre los hechos antes mencionados, es necesario remitirse directamente a las instituciones que deben prestar seguridad al pueblo colombiano. ¿La seguridad democrática sirve? Respondiendo la pregunta citada analizamos el intranquilizante e inquietante devenir.

En cuanto a la seguridad democrática, campo directamente ligado al tema central de reflexión, podemos estudiarla someramente en tres caminos:

El primero, la seguridad en las vías: Indiscutiblemente los colombianos y visitantes desde el primer mandato del presidente Uribe podemos viajar tranquilamente sin temor de retaliaciones por parte de los grupos al margen de la ley, como cotidianamente sucedía en el departamento nortesantandereano, en la carretera Ocaña – Cúcuta.

El segundo, represión de los grupos terroristas: Al igual que el anterior, la seguridad democrática reprime constantemente al actuar delictivo de los grupos, alojados en las montañas y desarma la estructura de poder de los mismos, detenciones de los principales comandantes por ejemplo.

El tercero, la seguridad en los cascos urbanos: lastimosamente en este aspecto, la seguridad democrática cambia de nombre, la inseguridad democrática, porque es lo que se detalla en variados lugares, homicidios, atentados, aumento del expendio de drogas, causal de inseguridad no nada de tranquilidad, como el citado en Ocaña Norte de Santander.

En Ocaña por ejemplo se aumentó el pie de fuerza, mayores automotores y personal humano para aumentar la seguridad, tranquilidad y bienestar, pero el reflejo es negativo y contrario.

Faltan muchísimas cosas por mejorar en las instituciones policiales y de seguridad del Estado para brindar real paz para el pueblo y no entregarnos a los actores como amedrentados, somos más y es posible lograrlo. No permitan que la frase “ver aun policía en el pasado daba seguridad, en el presente da miedo”, sea repetida por la negligencia y convertida por la sociedad en práctica cultural.

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miércoles, 11 de marzo de 2009

La “sociedad” cibernética

La sociedad es concebida generalmente como el conjunto de individuos que comparten una cultura, un conjunto de conductas e intercambian ideas para generar soluciones o propuestas necesarias de tipo cooperativo y participativo por medio de la interacción social, elemento indispensable en cualquier comunidad que basa su pilar fundamental en el contacto personal entre los humanos. Actualmente entre la llamada sociedad del conocimiento es posible notar la dilución del concepto citado, por que las novedosas tecnologías que permiten agilizar los procesos de transmisión de conocimientos ampliando la cobertura tecnológica de los pueblos, manipulan conscientemente a los usuarios esclavizándolos a los equipos electrónicos, alejándolos de los grupos comunitarios, creando un nuevo concepto, “la sociedad” cibernética.
El concepto de sociedad es hoy mucho más amplio y cambiante. Mientras en tiempos anteriores para debatir los problemas sociales, proponer soluciones a las problemáticas existentes o educarse en cualquier tema, era necesario acercarse personalmente en pequeños o grandes grupos a los ciudadanos. En el presente sólo con un clic puedo aparentemente conocer un conjunto infinito de lugares, seres, culturas, conocimientos, etc., el conjunto de individuos no se encuentra entre si, se conecta.
La nueva “sociedad” cibernética que se mencionó se crea debido a los avances tecnológicos en campos como la electrónica, la creación de software y otras ramas. Sin embargo dicha “sociedad” se produce por dos grandes factores: la incapacidad del hombre para no dejarse manipular, por lo asombroso y bondadoso de los avances tecnológicos, y la pérdida del tejido social, imposibilitándose la transmisión de principios importantes para la adecuada realización del hombre.
Todo tipo de progreso maravilla de una u otra manera a las personas en cualquier parte del mundo, característica de la cual se aprovechan los creadores para atrapar con facilidad a las personas haciendo que estas compren los productos y además se integren a el de una manera perenne y profunda. El ser humano debe alegrarse de todo adelanto científico, por que aunque en muchos casos, especialmente visto en países en vías de desarrollo, no es creado por el, hace parte de su vida y se la facilita.
El problema radica en la inadecuada utilización de la herramienta. La persona no explota el potencial de la tecnología, principalmente el internet, para su propio y por que no colectivo beneficio; la persona se deja envolver por los productos y saberes a los que se pueden acceder a través de este medio. Importante es cambiar la educación de las comunidades, dirigirla hacia la cultura del aprovechamiento de la herramienta y no lo que vivimos, la cultura en la que la herramienta se aprovecha del individuo.La “sociedad” cibernética no es realmente una SOCIEDAD, por que deja de lado el pilar de toda comunidad, la interacción social como ya lo mencionamos. La familia en este aparte es la protagonista en los cambios que se viven día tras día con mayor fuerza. Es importante recomponer la unidad entre las personas, inicialmente en los hogares, aportando un grano de arena para que la sociedad no se pierda. Los padres, primeros educadores de toda persona, deben impulsar el avance intelectual de sus hijos interactuando con el internet, pero creando patrones de comportamiento que no permita la inadecuada utilización de la tecnología, evitando la individualización de las personas que con mayor frecuencia limitan su vida a un utensilio electrónico o digital.
A pesar de que el presente facilita la vida de las personas brindándoles elementos para desarrollar sus actividades en menor tiempo o abriendo el camino al conocimiento, ni la sociedad del conocimiento, ni la sociedad cibernética base del documento, son sociedades reales en la práctica, se limitan únicamente a la utilización del internet para ser parte de esta, limitando los encuentros sociales.
Cada día con mayor hincapié los gobiernos en general, y particularmente el colombiano con el ministerio de comunicaciones, celebran los triunfos logrados al ampliar la cobertura comunicacional, ampliando los reportes de la venta de celulares o regalando computadores a los colegios que no presentan este beneficio en las zonas rurales o municipios pequeños, pero olvidan que deliberadamente o no amplían las brechas de unidad social en el país, enfatizándose solamente en las nuevas tecnologías de la información para transmitir el conocimiento, olvidándose de la familia, su unidad, considerada base de la verdadera sociedad, que puede ser en los tiempos actuales verdaderamente del conocimiento.
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